PORQUÉ DECIMOS NO A LOS TRANSGÉNICOS

PORQUÉ DECIMOS NO A LOS TRANSGÉNICOS

Hoy en día “gozamos” de múltiples avances científicos que se han llevado a cabo para el desarrollo de la sociedad, pero ¿todas estas mejoras nos benefician o perjudican, y en qué medida?
De forma habitual consumimos alimentos sin saber cual es su origen o como ha sido su proceso de crecimiento. Deberíamos saber y exigir toda la información al respecto de que productos nos estamos alimentando, de que están compuestos y cual es su origen.

Se conoce como transgénicos a aquellos organismos (como semillas) creados artificialmente en laboratorio, al introducir genes de unas especies en otras. Obteniendo de esta forma nuevos seres que no existían previamente de forma natural, con unas características determinadas buscadas por multinacionales para su propio beneficio.

Por ahora no se ha producido la suficiente investigación sobre los efectos que pueden ocasionar en la salud humana. Pero con los descubrimientos obtenidos hasta el momento, muchos cultivos se han tenido que prohibir.
Al producirse un cambio en la genética de los alimentos, éstos pueden albergar genes de virus o bacterias, e incluso pueden ser resistentes a los antibióticos, por lo que una persona que los consuma puede padecer de nuevas alergias, una disminución de su fertilidad, toxicidad en el riñon e hígado, y un posible largo etc.

En otro orden de cosas, en países del 3er Mundo, el cultivo de transgénicos se están desarrollando a gran escala, ocasionando un gran drama social. El gran número de agricultores que tienen ceder sus tierras para la producción de biocombustibles transgénicos, y no para la alimentación humana, provoca que en países como Honduras o Colombia la hambruna, la desnutrición y la inseguridad alimentaria no hacen más que incrementarse día a día.
Al tratar agroquímicos y fertilizantes, alteran el clima y la fertilidad de la tierra y en consonancia la productividad, por lo que los productos que se obtienen se encarecen agudizando la pobreza.

A consecuencia de dichos problemas se han creado instituciones que estudian los cambios que pueden causar en el medio ambiente.
Existen varias hipótesis sobre los transgénicos. Hay quienes piensan que las cosechas alteradas genéticamente son tan débiles, que son incapaces de soportar una sequía o una simple y habitual inundación por lo que puede desencadenar en la pérdida de ellas de forma estrepitosa debido a que sus esfuerzos se centran en la repulsión de las plagas y no en su crecimiento.
Por otro lado los hay que piensan que son cosechas tan fuertes que se apoderan de los cultivos ecológicos, impidiendo la extensión de la biodiversidad.

Este factor puede ser fulminante para las zonas rurales que son dependientes de la agricultura agrícola, haciendo que haya un éxodo de las tierras, y con ello un abandono de los pueblos y la desertización de los suelos.
En consonancia con lo nombrado anteriormente, implica la decadencia de la calidad del producto obtenido y el descenso del empleo, tanto por la mecanización como por la desertización.
Todos estos factores, fuerzan al agricultor a depender de las multinacionales que son las que verdaderamente manipulan y controlan lo que comemos y lo que cultivamos, prohibiendo en países como EE.UU. la información necesaria sobre el producto que vayamos a ingerir, y de ser contrariado se han llegado a las denuncias y con ello a la pérdida de dinero de los agricultores.

Cada vez son más las personas, sociedades e instituciones que se unen para oponerse a esta práctica desarrollando nuevos estudios para obtener la total soberanía alimentaria de los pueblos, la libertad de consumo y la extensión de la biodiversidad.

En la Unión Europea hay estados cuyas leyes prohíben el cultivo de los transgénicos imponiendo multas de considerable valor económico para asegurar la absoluta alimentación ecológica. Cabe decir que también los hay, como es el estado español cuyas leyes permiten e incluso favorecen esta actividad siendo esta la principal productora de maíz transgénico de toda la UE.
Otra situación no digna de destacar es Aragón, pionera de de la producción de cultivos de transgénicos poseyendo una superficie aproximada de 40 000 Ha. de las cuales, parte de esos cultivos han sido prohibidos por la UE.

Es por todo esto que desde Astral Mozardalla Aragonesa queremos manifestar nuestra repulsa a este tipo de cultivo, apoyando a las organizaciones e instituciones que luchan cada día por conseguir un lugar limpio y sostenible en el que vivir y con una soberanía alimentaria propia de cada pueblo. Y por ello te invitamos a que acudas a la manifestación del 18 de abril convocada por la Plataforma Rural y Greenpeace contra el cultivo de transgénicos en Aragón y en el resto del mundo.

ENTALTO ARAGÓN SOSTENIBLE Y LIBRE DE TRANSGÉNICOS!

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